El zorrito soñoliento
Un zorrito jugó en el bosque toda la tarde.
Siguió a una mariposa. Chapoteó en un arroyo. Rodó por una colina suave y cubierta de musgo.
Cuando apareció la primera estrella, el zorrito dio un gran bostezo.
Trotó a casa, a su madriguera acogedora bajo el viejo roble.
Mamá Zorra envolvió su cola cálida a su alrededor como una manta suave.
«Cierra los ojos, pequeño,» dijo en voz baja. «El bosque ya duerme.»
El zorrito escuchó el silencio — el susurro de las hojas, el canto de un pequeño grillo.
Inspira. Espira.
Y el zorrito se durmió, calentito y seguro, hasta la mañana.