El gatito soñoliento
Un gatito jugó todo el día.
Persiguió una hoja. Se revolcó en la hierba. Saltó, dio volteretas y ronroneó.
Cuando el cielo se puso oscuro, el gatito estaba muy, muy soñoliento.
Se acurrucó pequeñito y calentito en su cesta suave.
Ron. Ron. Ron.
Sus ojitos parpadearon una vez. Sus ojitos parpadearon dos veces.
«Buenas noches, gatito», susurró Mamá Gata.
Y el gatito se durmió profundamente.